Skip to content

ESPAÑOLES EN MANILA

diciembre 1, 2011

ESPAÑOLES EN MANILA, HOY

“La gratitud es la memoria del corazón”. (Jean B. Massieu)  

            Desde aquel lejano 15 de abril de 1521 en que tuvo lugar el descubrimiento de la primera isla del archipiélago Filipino, al que siguió el proceso de conquista y colonización a lo largo del siglo XVI, el archipiélago permaneció durante los tres siglos siguientes en la órbita del reino español, hasta que tuvo lugar –tras unas diferentes tentativas de independencia por parte de la población autóctona- el llamado Desastre de Cavite en que la armada española fue derrotada por la norteamericana en el año 1898. Tras la derrota, en el Tratado de  París, firmado el 10 de diciembre de ese mismo año, España reconoce formalmente la pérdida del archipiélago. Las islas Filipinas  habían  dejado de pertenecer a España.

A la presencia española que había impuesto en las islas su cultura, la religión católica y un sistema político, económico y jurídico  propio, le sucedió  un nuevo proceso  de colonización basado en la norteamericanización, que supuso la postergación  y el paulatino olvido de la cultura, lengua  y valores españoles y la sustitución de los mismos por los propios de la nación norteamericana.

Cuando, tras la II Guerra mundial, los filipinos lograron emanciparse realmente de los EEUU y darse un gobierno propio e independiente, de la antigua presencia española en Manila, quedaban escasos restos arquitectónicos, pocas instituciones  y una  cada vez más escasa  presencia cultural.

Quinientos años después del descubrimiento, a pesar de la larga españolización filipina, en Manila,  es difícil  entenderse en español, si bien en el idioma tagalo, permanecen muchas palabras, así como muchos topónimos y apellidos de origen y significado español.

Hoy  en día la presencia española en  Manila es muy escasa; la población estudia y habla  tagalo e inglés, además de otros dialectos de las islas. El uso del español queda relegado a una minoría, gracias a la labor de conservación llevada a cabo por los descendientes de españoles -para con sus hijos y familiares- y a la labor desarrollada desde hace algunos años por el Instituto Cervantes, con sede en Manila.

Entre las instituciones oficiales  españolas presentes hoy día en Manila, además de la Embajada,  del Instituto Cervantes o la Cámara de Comercio, quedan otras instituciones no oficiales como el antiguo Casino Español de Manila y sobre todo la Sociedad Española de Beneficencia en las que sigue vigente el sentimiento y espíritu español. Curiosamente no queda ninguna casa regional española en funcionamiento, ni tan siquiera la Casa de España.

En cuanto al Casino Español, cuyas instalaciones siguen funcionando y sigue siendo lugar de encuentro de españoles y descendientes,  la sensación que se tiene al visitarlo es que está en caída libre. Ha perdido todo su esplendor y camina hacia la desaparición, si bien el moderno y pujante  Instituto Cervantes  que comparte patio e instalaciones con el viejo Casino, le puede llevar de la mano hacía un nuevo renacimiento.  Ojalá que así sea.            Respecto a la modélica Sociedad Española de Beneficencia, cuyo origen eminentemente español es indiscutible,  he de decir que sigue con más vida que nunca para satisfacción de la vieja colonia de “españoles” residentes en Manila. Tras el cambio de soberanía política a principios del siglo XX la amplia colonia española se encontraba muy desprotegida desde el punto de vista social y asistencial. Con esta finalidad, el asociacionismo español fundó en 1906 del Hospital Español de Santiago  en Makati -hoy desaparecido- para que la población española residente en Filipinas disfrutase de una atención sanitaria moderna y eficaz.

En 1913 se fundó del Fondo de Beneficencia Española, que junto al Hospital Español de Santiago y el Casino Español, -lugar de encuentro y centro cultural de primer orden- fueron fruto del esfuerzo de  la colonia española, que recaudó los fondos necesarios para mantener con dignidad su funcionamiento y ayudar a los españoles más desfavorecidos. En 1948 decidió constituirse en la Sociedad Española de Beneficencia, tal como ahora se encuentra. Desde ese año su labor en pro de los –hoy escasos- emigrantes españoles y descendientes ha sido y es  imparable.

El 27 de septiembre del año 2009, con la presencia del arzobispo de Manila, Dr. Gaudencio B. Rosales, de  las autoridades locales y de los miembros de su Junta Directiva, se inauguró la nueva Residencia Saint MA. Josefa Home for the aged en  Malate. El nuevo edificio construido en un solar contiguo  a las antiguas Residencias  Hogar de  S. Joaquín y Santa Ana, en el 2652 de Maytubig St., en el corazón de Malate, que daba atención, asistencia  y acogida a la población de ancianos españoles necesitados, viene no sólo a sustituir sino a mejorar dicha atención.  La nueva residencia, nació con la finalidad de acoger y atender a las  personas ancianas o con problemas de cualquier índole,  de origen español,  manteniendo así la idea fundacional de ser el órgano asistencial de la comunidad española en Manila. En la actualidad esta moderna residencia, es fruto del esfuerzo continuado de la Sociedad Española de Beneficencia en Manila.

Pues bien, además de estas instituciones de tipo político o social que se ocupan de aspectos asistenciales en esta macro ciudad de Manila, destaca también la presencia de la Cámara de Comercio, que dirigida por españoles y ubicada en Makati, además de sus funciones específicas, comparte preocupaciones y ayudas con todo aquello que suene a España o a español y parte de sus miembros  forman parte de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Beneficencia. Posiblemente haya otras  instituciones españolas en Manila, pero no se trata de hacer aquí un elenco de todas ellas.

Tras una estancia larga y obligada en esa enorme ciudad llamada Metro Manila, he podido comprobar personalmente que la presencia española, si bien es escasa en cuanto a número o cantidad, es, por el contrario, en ciertos niveles muy intensa y profunda.

Durante esos penosos días he podido constatar  personalmente  la solidaridad y ayuda que hacia mí,  y hacia mi familia, mostraron, además de ésas instituciones,  un grupo de españoles y otro grupo de amigos descendientes de españoles.

Unos, ligados al Consulado como D. Manuel Alamar o el mismo Cónsul General, D. Álvaro Lozano,  y otros  ligados a la Cámara Oficial Española  de Comercio en Manila, como es el caso de su Presidente D. Fernando Roca o del Secretario General, D. Fernando Muñoz,  quienes nada más saber de nuestra presencia y situación, de manera solidaria y  desinteresada se personaron en el Hospital y nos ofrecieron todo tipo de información, apoyo y ayuda.  Ayuda y apoyo  que se mantuvieron  vigentes durante toda nuestra estancia en Manila.

Otros,  ligados directa o indirectamente a la Sociedad de Beneficencia como Dª Laura Hidalgo-San José, (Lally),  D. Juan José Berenguer,  el prestigioso Abogado  Dr. Alberto Guevara, descendiente de españoles y muy ligado a ambas instituciones (Casa de Beneficencia y Cámara de Comercio),  cuyos servicios directos y de manera personal,   puso a nuestra entera  disposición de la manera más altruista, desinteresada  y eficaz, en un momento tan crítico para nosotros y en un país con un sistema judicial tan diferente, o las hermanas que dirigen la  Residencia Saint MA. Josefa Home for the aged en  Malate, como Sor Lourdes, Sor Maritza Bueno o  Sor Yinki Jasmin que con tanto cariño  nos acogieron en su “casa” de españoles. En esa Residencia de Malate, pudimos conocer, compartir y departir con algunos de los ancianos emigrantes españoles allí acogidos.

A lo largo de ese tiempo hemos recibido ejemplos de solidaridad humana y cristiana difícilmente superables, en las atenciones continuas que nos dispensaron ese grupo de amigos descendientes de españoles afincados desde siempre en Manila y que sabedores de nuestra situación, hicieron una cadena humana  y estuvieron pendientes de nosotros en todo momento. Es el caso del empresario  D. Carlos Ortoll  y su esposa Marisú,  que fueron los primeros en ponerse a nuestra entera disposición y día tras día, sin faltar ni uno solo,  nos dieron pruebas de una entrega, una  solidaridad, un cariño  y  una ayuda total  que nunca podremos olvidar.

De idéntica manera respondieron, sus amigos y condiscípulos,  el  investigador D. Federico González (Dickie), el ingeniero  D. Francisco  Alcuaz y su familia o  el catedrático de Universidad D. Raúl Pertierra quienes se unieron a esta cadena y nos ayudaron con su presencia física, sus consejos, su cariño, sus visitas, sus detalles, sus invitaciones y  sobre todo con el apoyo moral  que supone saber que aunque estás en una ciudad  difícil y compleja, en la que hasta el clima resulta extremadamente duro,  no estás solo.

Igualmente he de extender mi agradecimiento a otros  españoles afincados en Manila. En primer lugar a D. Rafael  Castellanos, Psicólogo y hombre de empresa,  que nos brindó su amistad, su escaso tiempo, su  apoyo moral y nos dio un ejemplo de amistad práctica difícil de olvidar. En segundo lugar a D. César Caballero, pintor y hombre dedicado a las Bellas Artes,  residente en Manila, por sus desvelos y atenciones. Igualmente agradezco el interés manifestado y la ayuda ofrecida por matrimonio formado por Dª Rosario Cuerva y Miguel Ángel.

En fin, la presencia española en Manila en la actualidad, no sé exactamente a cuantos efectivos asciende, pero tampoco importa, ya que por la experiencia vivida, hemos tenido la fortuna de constatar que si bien es escasa, en nuestro caso  ha sido realmente intensa, ejemplar,  eficaz y de una calidad humana insuperable. Nunca podré olvidar, como desde el primer día, uno tras otro se fueron presentando en el Hospital San Juan de Dios y posteriormente en el Makati Medical Center para, sin conocernos de nada, ofrecernos sus servicios, sus casas, su  ayuda  o su apoyo.

Gracias a este grupo humano, ejemplo de solidaridad, de ayuda desinteresada, de calor humano, de amistad plena, de entrega, que nos brindaron su tiempo y parte de sus ajetreadas vidas por el mero hecho de ayudar a otro español, puedo afirmar, sin temor a equivocarme que la mejor España, la  España solidaria, sigue presente en Manila.

PERFECTO PEREIRO LÁZARA. Historiador y Catedrático de IES.

Santander, septiembre de 2011

About these ads
No comments yet

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: